DE POESÍA Y CORTESANA

Se decía que un mal poeta griego, llamado Querilo, se había empeñado en unirse a las expediciones de Alejandro Magno para cantarle sus proezas guerreras. Alejandro diera su consentimiento y, a continuación, Querilo se puso a componer un largo poema, donde por supuesto el conquistador macedonio era el héroe. Una vez acabada la obra le rogó que la oyese, a lo que accedió Alejandro, aunque eso sí, con una muy clara condición; que por cada buen verso del poema le darían una moneda de oro y por cada mal verso, una sonora oblea. Y que un jurado de poetas dictaminaría sobre la calidad de los versos. Querilo aceptó y, llegado el momento, comenzó la lectura, que por desgracia no pudo terminar, porque las morradas le provocaron la muerte antes de aproximarse a la mitad de su lírico presente. De ello es evidente que se podían sacar dos conclusiones incontestables, a saber, que el pobre Querilo no formaba parte de la tertulia de aquellos poetas que habían integrado el jurado, y que en la Antigüedad Clásica la existencia de la literatura "cortesana" se acompañaba de igual miseria humana que hoy en día. En estos tiempos nuestros los escritores con tendencia a la "cortesanía" aspiran, como mucho, a que alguna instancia institucional les pague unas cortas vacaciones a ser posible al otro lado de la mar. Los habrá maduros, que se ven merecedores de atenciones hacia su título de "vate nacional", y los habrá jóvenes y con prisa. Para los segundos recomendaría la cita de un notable poeta francés: escribir poesía a los veinte años, es tener veinte años; escribir poesía a los cuarenta, es ser poeta. Y para los primeros, la lectura de la última prensa del corazón , donde los profesionales de la "cortesanía" bien pagada muestran, pongamos por caso, las excelsas prominencias de cervus elephus que se pasean por las tierras de cierta Grande de España; o bien, fomentan la imaginación popular, cuando fruto de ésta, una dama candidata a protagonista permanente en las berreas capitalinas, es llevada a comparación con el grupo escultórico de La Cibeles que, como todo el mundo sabe, tiene de piedra la cabeza y, a aquello donde hacen arco de triunfo las piernas, mirando hacia el Banco de España.

Esbilla
del.icio.us
Cómo me suena, cómo....